Apogeo y caída de imperios, una historia personal ligada a una historia colectiva y el humor para reflexionar acerca del fracaso.
Por uno de los frecuentes avatares históricos de la política argentina, la familia Di Tella debe partir hacia un exilio de siete años y el niño Andrés Di Tella se pierde siete años de televisión autóctona; es decir, en plena formación se rompe esa plasticola (tan argentina ella) llamada televisión, casi el único vínculo para una generación huérfana de identidad. Di Tella plantea su tesis de entrada pero además acierta a medida que avanza el film en definir las imposibilidades de su relato. El director realiza una operación inteligente al dejar en claro que lo que vamos a ver, esto es, la película, el título mismo, será la relación entre un individuo y un aparato; pero inmediatamente advertirá, mostrará, que el cometido no se llevará a cabo y el film se orientará hacia los temas que le interesan: el derrumbe y la imposibilidad. Ninguneado por la ausencia y con la excusa de la televisión, el director recorre mediante archivos, entrevistas, visitas a parajes desolados la historia fragmentada e inconclusa de los imperios que supieron edificar Jaime Yankelevich -nuestro Charles Foster Kane- y Torcuato Di Tella, el paradigma de la burguesía industrial y nacional. Estos dos personajes son el material con los que Andrés Di Tella moldea su película tomándolos como símbolos de un país que desapareció, que no pudo ser. Sin embargo en su recorrido va dando cuenta de otras imposibilidades; compartirá (y no será correspondido) con su padre su pasión por la televisión, comprobará que las pistas que lo llevan a entender el derrumbe se esfumaron con el tiempo, se topará con el hermetismo y el desconocimiento de los familiares (principalmente de la familia Yankelevich) cada vez que los entreviste. Estructurada a partir de capítulos con títulos como "Mi primer recuerdo", "Hijos de la TV"; "Dos personajes de la historia", etc, La televisión y yo... finalmente toma el camino de otros mitos argentinos como la industria nacional como motor del progreso, Evita y el "renunciamiento", la usina cultural y acotada del Instituto Di Tella y hasta el famoso noticiero "Sucesos Argentinos". Con un formato de thriller e indagando sobre el proceso de construcción, La Televisión y yo (notas en una libreta) es un documental que intenta, y la mayoría de las veces logra, perturbar las convenciones del género desde la duda, el humor y las contradicciones, para plasmar un relato honesto acerca de la conformación de una identidad a través del tiempo.