Entrevista a Albertina Carri

"Hoy son necesarios otro tipo de testimonios"




Albertina Carri es una de las cineastas mas prolíficas (y eclécticas) dentro de la nueva generación de realizadores argentinos. Esta entrevista la muestra orgullosa (con razón) de Los rubios, su ultima película, y muy firme a la hora de afirmar sus ideas acerca de la memoria, la ausencia y la representación cinematografica.

¿La idea de una estructura de ficción versus documental estuvo desde el principio?

Eso estaba desde el comienzo, yo ni bien empiezo a pensar en la película la pienso como un cruce o enfrentamiento entre lo ficcional y lo documental, porque para mí eso estaba instalado. Para rescatar la memoria, para pensar en la memoria, hay que pensar en la ficción. La memoria tiene un alto grado de ficcionalización, todo el tiempo, de invención, de construcción
Usar a Analía Couceyro como un personaje-Albertina Carri responde también a esto...
Responde a eso, responde a ficcionalizar. Claramente es un recurso estético sobre la ficcionalización, como esa necesidad de mostrar esa parte ficcional de la memoria. Y también tiene que ver con un recurso brechtiano, de algún modo, como de distanciamiento, de exhibir el mecanismo de representación. Que ella diga a cámara "soy un actriz y voy a representar a tal en la película", y luego aparece en el fuera de cámara de la película, son todos recursos que apelan a eso, y a esa búsqueda de la identidad, como los playmobil, con sus cambios de sombreros y de pelucas. También las pelucas mismas. Es todo un constante hablar de las identidades.
En el Bafici, después de la presentación de la película, habías dicho que si no hubieras puesto a Analía Couceyro haciendo de Albertina y hubieras estado vos, habríamos terminado todos llorando. ¿Buscaste especialmente evitar cualquier tipo de clima de tristeza, o nostalgia evocativa?
Yo no diría cualquier tipo de, porque de hecho la película tiene momentos no de nostalgia pero sí de tristeza, o emoción, o dolor. Creo que eso lo cuenta. Lo que no quería era presentar ese dolor como irreparable. Yo de algún modo tenía que contar que yo me pongo a pensar en la memoria, en la ausencia, en el vacío, en las ficciones -que todo eso tienen- porque claramente a mí me sucedió esto. Si no cuento eso, es poco honesto. Entonces, sentía un clara obligación de contarlo, pero por otro lado no quería que contar eso fuese imposibilitar al espectador a pensar. A mí me parecía que de lleno decirles "bueno, miren, a mí me mataron a mis padres cuando tenía 3 años" era como restarle cierta capacidad al espectador. Porque es una cosa que te shockea, lo sé. Digo, convivo con eso. Y cada vez que lo cuento sé que deja a la gente como un poco fuera de lugar. En cambio, plantearlo con esa distancia, para luego acercarse en otros aspectos, me parecía esto: entregarle al espectador la posibilidad de reflexionar sobre esta ausencia con la que vivimos.
La idea de la memoria como una construcción ficcional es bastante opuesta a la concepción de la memoria asociada a la lucha por los derechos humanos, ¿te parece que hay una oposición o un choque entre estas dos ideas?
Mirá, me parece que alguien lo puede llegar a interpretar así, esta cosa del choque o enfrentamiento. Me parece que no sería una buena interpretación Yo creo que la película debería agregar, y no en tal caso enfrentar. Sí es claro que la película rompe con el canon de la memoria que se viene trabajando. La película se para como en otro lugar sobre la memoria, y eso es lo novedoso de ella. Me parece que también estaba pasando algo con este tema que es que ya había perdido sentido la insistencia sobre la memoria como capacidad de reconstrucción. Yo no es que esté en contra de eso, creo que, no sé, el Nunca Más fue un libro muy importante, en su momento. Acababa de suceder y había que hacerlo, había que recopilar esa información y había que contarla. Pero yo creo que hoy son necesarios otro tipo de testimonios, claramente.
¿Tendrían que ser testimonios más personales?
No sé si necesariamente más personales, pero sí sé que en Los rubios hice un recorrido de algún modo inverso a lo que se suele hacer sobre este tema, que es como ir de lo público, de los desaparecidos, la dictadura, a llegar a un testimonio particular, como de lo público a lo privado. Y en realidad, en este caso el recorrido que yo hago es como inverso, de lo más privado a lo público. Yo no sé si por eso lo pondría en términos de más personal o no, pero sí creo que hay que dejar espacio a esta memoria que no se puede reconstruir. Digamos, que hay una memoria claramente que no se puede reconstruir, o sea, yo nunca voy a saber quiénes fueron mis padres. O sea que partiendo de esa base, todo lo demás son testimonios históricos, importantes a la historia...pero este también. Cuando no están, no están...
La respuesta del comité de pre-clasificacion del INCAA (que vos incluís en la película) ¿que representa para vos en términos, digamos, institucionales?.
No sé, yo no lo pensé a nivel institucional porque es el comité de pre-clasificación, concretamente, que es un grupo de personas. Yo creo que de hecho ellos a nivel institucional no están de acuerdo con lo que sucedió, de hecho luego se le dio el apoyo a la película. Me parece que fue una reacción claramente generacional, claramente. Eran un grupo de personas que además varios habían conocido a mis viejos, Saccomano había escrito un artículo sobre mi padre un mes antes en Radar. La reacción para mí fue "y esta nena quién es para no querer hablar de sus padres" , para no querer hablar de estos dos personajes que ellos todo el tiempo mitifican. Yo de algún modo los desmitifico. O los mitifico y desmitifico constantemente, pero tengo una relación como más humana. Me pareció que el pedido era claramente convertirlos en estatuas, en mármoles, que es un poco lo que se ha hecho hasta el momento con los desaparecidos. Yo creo que con ese mármol no vamos a ningún lado, sinceramente.
Esa respuesta o reacción generacional, ¿pensás que puede extenderse, más allá de aquel grupo del INCAA?
No lo puedo saber en una generalidad. Sí sé que las personas que vinieron a ver la película, que tuvieron relación con mis padres, muy cercana o no tanto, o que leyeron sus libros, se sintieron muy aliviados al ver la película. Creo que la película contada, es a veces peligrosa. De hecho yo esto lo viví cuando lo hacía, que cada vez que decía "bueno, y va a tener animación, va haber blanco y negro, va a estar la actriz y voy a estar yo...", todos me miraban como "para qué, qué necesidad". Y cuando lo ves en la película, se convierte en un todo, claramente, no son elementos dispersos y cantidad de información, sino que hay una totalidad, una reflexión total. Y en ese sentido, me parece que mucha gente la recibió y la agradeció como en este aspecto. En algún momento alguien en un diario puso algo como "Los rubios es un gran triunfo sobre el horror". En el sentido en que, bueno, no soy una víctima, no me planteo como víctima, soy una persona que se construyó con todo esto, pero puedo ser fuerte. Y ahí me parece que es donde también está la clave, esto que yo llamo alivio o gratificación. Creo que a ellos también les termina haciendo bien pensar a Ana María y Roberto desde otro lugar... Les va a sacar horas de diván (risas)
¿Tuviste alguna respuesta de otros hijos de desaparecidos?
Sí, muchos. Les gustó mucho. Tuve un único encuentro con un chico a la salida de una función del festival, que vino como a plantear su queja, y decía que la película no reivindicaba la lucha de mis padres, y él creía que la lucha de mis padres era más importante que mi lucha, parece. Para mí es un error de interpretación, claramente. O sea, yo no la reivindico en los términos de reivindicación, la reivindico en otros términos.
El final de la película tiene un gran cuota de esperanza ¿Qué se abre para vos a futuro después de todo el proceso de Los rubios?
La verdad que no tengo una distancia grande o suficiente con la película, todavía. Aunque parece que se terminó en abril, en realidad la estoy terminando, porque es un estar todo el tiempo sobre ella. Creo que a mí como cineasta, la película me hizo muy bien. Siento que es un gran logro como cineasta, porque es un película que realmente todo el tiempo supe que era muy compleja de contar, que tenía premisas muy ambiciosas, y la siento una película redonda, cerrada. Entonces toda esa cantidad de instancias, las pude entregar. Pude manejar una línea de pudor muy grande, de distanciamiento y de acercamiento, que a mí como directora de cine me importa mucho. En ese sentido me intriga mucho cómo va a ser mi próxima película. Me da mucho miedo, también, porque siento que Los rubios es un obra muy acabada. A veces es más fácil tener fallas, porque entonces sabés lo que vas a corregir. Todavía no encuentro los grandes errores de Los rubios. Ya los encontraré, obviamente.
En cuanto a proyectos ¿cuál es tu situación?
Hasta ahora, proyectos nunca me faltaron. Tengo un guión escrito hace ya un año y medio que tiene gran parte de la producción ya cerrada y parte del elenco. Se supone que salgo a filmar hora en febrero. Es una ficción...por ahora estoy en una crisis total (risas)
Sin animación...
Sin animación...por ahora. Es sobre el incesto, sobre una familia en la que sucede un relación incestuosa entre dos hermanos. Una película también sobre la búsqueda de la identidad y la seducción, y de nuevo sobre la familia. Ya lo digo antes de que me lo digan: de nuevo sobre la familia.

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Agustín Mango


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