Cuando supe que Balnearios iba a ser parte de la programación de la semana del documental de El Amante, casi automáticamente me embarqué en una cruzada para convencer a familia, amigos, conocidos, que la película de Llinás es imperdible. Claro que, para darle un carácter más épico a mi objetivo, decidí hacer un listado de las diez razones por las cuales esta película es un cinco pochoclos (calentitos, doraditos, con mucha sal y manteca). Ahí va el decálogo Balnearios: 1- El afiche. Desde que lo descubrí en los pasillos del Abasto durante el festival, sueño con tener uno enmarcado en mi casa (ya tiene pared, está hecho el pedido, y presumo estar entre las primeras en la lista de espera). 2- El guión. Remite a Borges en su literalidad; se parece a Arlt en su tono irónico; tiene rasgos cortázarianos en sus clasificaciones tan reconocibles. En suma, se percibe una confluencia de referentes literarios que vuelven a esta película una experiencia a escuchar. 3- La chanson de la femme de G. Una evocación melancólica a aquellos buenos viejos tiempos del Hotel Atlantic. 4- El episodio de las playas. Es ácido, es nostálgico, es decadente, es cómico. Contiene barquilleros, huevo duro, bronceador, estadísticas, bancos de arena, aguas vivas. Advertencia: en caso de no experimentar carcajadas durante este episodio, favor consultar a un médico con urgencia. 5- La voz en off de José Palomino Cortés durante el episodio de las playas. A aquellos que vieron El descanso, cómo olvidar al personaje de Reyna. Para aquellos que vean Balnearios, cómo olvidar su voz. 6- La dupla 'campeón-observador' durante el episodio de las playas. No digo más nada, ya se sentirán identificados con uno u otro. 7- La ciudad sumergida. Y el imaginativo tour en lancha por los que alguna vez fueron lugares de interés en Miramar, Córdoba. 8- La paella de Zucco. Supera a Arguiñano, al Gato Dumas, a Ranni. ¿Cómo es que todavía Zucco no tiene un espacio en el canal Gourmet? 9- Zucco, el personaje. Por momentos parecido al Moretti de Caro Diario que recorre Roma a bordo de su Vespa (Zucco recorre Villa Mercedes, en cambio). De a ratos la versión adulta del chico portagonista de Rushmore (integra todos los clubes, comités, sociedades de beneficencia, asociaciones de vecinos de Villa Mercedes). Zucco cocina, pinta, escribe, canta, sueña, hace esculturas... Señores, un verdadero espíritu renacentista anda destilando talento en los balnearios de San Luis. 10- ¿Qué es realidad y qué es ficción en Balnearios? No sabemos cuánto hay de cierto y cuánto de incierto, exagerado, imaginado en la película de Llinás. Tampoco queremos enterarnos. Mejor vivir creyendo que Zucco existe en algún lugar de este planeta.