H.I.J.O.S., el alma en dos

Militantes
H.I.J.O.S. El alma en dos. Argentina, 2002.
Dirección: Carmen Guarini y Marcelo Céspedes
Documental. Ficha completa en
www.cinenacional.com




¿Cómo trasladar al cine la tragedia, las múltiples aristas del vacío de estos hijos sin padres ni justicia? La respuesta de Guarini-Céspedes es centrar su relato en la acción política que desarrolla la agrupación.

Acaso el problema del film sea su bajada: el alma en dos. Apelar, en un título, al alma, es sugerir que algo del orden de lo espiritual, por no decir de lo inasible, se abordará en los próximos minutos. Pero no es eso lo que sucede. Lo que hay son algunos miembros de la agrupación H.I.J.O.S (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) contando algo de su historia personal y registrados en su militancia. Si los nombres dicen algo acerca de nuestra personalidad (por afirmación u omisión), entonces el de Hijos es por demás elocuente: demasiado largo como para recordarlo, demasiados abarcativos sus objetivos, demasiado etéreas sus oposiciones. Demasiado, Hijos… peca de demasía. Tal vez la sucesión más fiel de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, la de Hebe de Bonafini. En esa demasía está su radicalidad, su saber que no tienen que pedirle permiso a nadie para hacer lo que hacen, pedir lo que piden, decir lo que dicen. Entender que este derecho que se atribuyeron para remediar, en parte, el haber sido víctimas de la violación de otros, fue facilitado por una sociedad que prefirió la salida del padre con el adolescente cuando ya no puede más: recompensar con permisividad lo que no puede con espiritualidad. De nada de esto habla el documental de Céspedes/Guarini. Acotan esa exhuberancia que da para, quizás, infinitos documentales, a su aspecto militante. El recorte es legítimo, sin ninguna duda; más si la estética que acompaña es tan rígida como la militancia (o al menos como la idea que se tiene de ella). Pero el documental esquiva el aspecto central a esta altura de la historia argentina y mundial: la poca eficacia de la lucha. Y a eso es a lo que, probablemente, podría remitir lo del 'alma en dos'. Si bien lo que no se dice a veces es tan importante como lo que se enuncia, para que la relación exista lo que se enuncia debe referenciar a aquello que se calla. Y aquí es como si esa lucha contra el olvido y el silencio estuviera ganada. Una especie de triunfalismo parecido al de la apertura de la Esma, que no despierta algarabía, pero que supone que la historia redime. La idea evita enfrentar el descomunal fracaso de aquella experiencia histórica. E impide pensar nuevas formas para nuevas realidades. Para ponerlos en términos más relacionados con la militancia, si Carlos Marx hubiera nacido en el siglo XVII jamás podría haber desentrañado el funcionamiento del capitalismo, simplemente porque el capitalismo no existía. Nadie puede escapar a las marcas de su tiempo. Pretender que la historia sigue el mismo curso que imaginó la generación que soñó con el Hospital de niños en el Sheraton Hotel y que dio origen a una agrupación como Hijos, sólo facilita la tarea de aquellos a los que se combate. Los que diariamente ganan adeptos sin más astucia que la de señalar derrotas ajenas.



Jorge Belaunzarán


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