Los rubios

Un paso al frente
Los rubios. Argentina, 2003.
Dirección: Albertina Carri
Intérpretes: Analía Couceyro, Albertin Carri.
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La esperada Los rubios propone una nueva forma de pensar la relación pasado/presente/futuro en relación al desolador legado de los 70.

Finalmente se estrena una de las mejores películas argentinas de los últimos tiempos, y sin duda una de las mejores del año. Desde su presentación en el Bafici, en la sección de Competencia Oficial, el estreno de Los rubios era para muchos una necesidad, casi una obligació
n, moral y cinematográfica. Tanto esta sección como la indispensable "Lo nuevo de lo nuevo" daban cuenta de un saludable progreso en el camino iniciado por aquella nueva generación de cineastas a fines de los 90. Películas como Extraño, Ana y los otros, Nadar solo, Cantata de las cosas solas, y muchas otras, dejaron la impresión de una cinematografía en movimiento, curiosa, emprendedora, y cada vez más firme en su avance.
La película de Albertina Carri (No quiero volver a casa, Barbie también puede eStar triste) forma parte de este avance, pero su particularidad -y su enorme valor- está en el hecho de que sus pasos son agigantados. Cada decisión de Carri, cada paso que propone en su película, es un acto de valentía admirable, cuyo camino configura la postulación de una posición distinta acerca de la memoria, la ausencia, y, sobre todo, el modo de pensar (y filmar) estas dos ideas. Los rubios se transforma así en el planteo de un espacio nuevo, y en la construcción acabada y entera de un discurso-experiencia particular que deviene en fórmula universal. Su mezcla constante de ficción y documental, así como el uso de animación para relatar el secuestro de los padres de Carri, y la presencia de Analía Couceyro interpretando a la directora (a quien también vemos dirigiendo y guiando a esa actriz, por medio de una segunda cámara) son elementos que forman un compendio de recursos -articulados a la perfección- que hacen de esta película un todo inevitable, del cual se desprenden tanto una reflexión ausente en el cine nacional, como un ejemplo en el modo de llevarla a cabo.
La búsqueda de Carri renueva una tradición acerca de la relación entre el cine y el recuerdo de los años 70, relación caracterizada por la evocación y sustentada en la afirmación de la memoria como arma contra el olvido. Ana María Caruso y Roberto Carri fueron asesinados. Construir un recuerdo fiel, objetivo, es imposible, afirma Carri. Por ende, su interés hacia el pasado, su búsqueda, no puede no tener en cuenta un presente dominado por la ausencia. Posición difícil, y por eso atacada desde dos frentes: aquel que pugna por el olvido (como la crítica de Paraná Sendrós en Ámbito Financiero), pero también aquel cuya experiencia en el pasado cierra los ojos a la profunda marca de la ausencia en el presente, como grafica una carta del comité de pre-clasificación del INCAA a Carri, sugiriendo ceñirse al formato de entrevistas a compañeros de militancia de sus padres. En este sentido, el valor original, vital y emocionante de Los rubios es su interés en el presente pero también en el futuro, en una escena final -una plasmación perfecta de la esperanza- de una emotividad maravillosa.
Los rubios abre ese nuevo universo en la forma de pensar el pasado y, sobretodo, sus consecuencias presentes. Paradójicamente, ese universo no es un camino que otros puedan seguir: el recorrido de Albertina Carri en Los rubios es propio e intransferible. Sin embargo, las ideas que lo movilizan conforman su inmenso legado, incorporando una visión alternativa y generacionalmente nueva, inmune lógicamente a cualquier reproche reaccionario, y por sobre todas las cosas, poderosa gracias a su rigor, su coraje, su falta de hipocresía, y su triunfo vital sobre la muerte.

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Entrevista a Albertina Carri


 



Agustín Mango


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