La construcción de un espacio pleno Fotografías. Argentina, 2007.
Dirección: Andrés Di Tella
Documental
Excelente documental anclado en la intimidad del realizador Andrés Di Tella.
Fotografías nos brinda desde sus primeras imágenes una certeza -y tan solo una- y es que su realizador, Andrés Di Tella, aún caminando completamente a ciegas, en una total incertidumbre sobre aquello que finalmente va a capturar, puede, a pesar de toda oscilación, realizar ese recorrido sin tropiezos. Esto es así porque Di Tella sabe narrar gracias a los apuntes, a las notas y gracias a todo aquello que permita, a través de un diálogo, recomponerse o mejor aún, componerse. Este camino que claramente ya había explorado en La Televisión y yo, con el acertado subtítulo de Notas en una libreta, es retomado aquí lúcidamente en una narración en primera persona y en donde el registro de la experiencia prima sobre todo registro posible. El puntapié inicial es una caja con fotografías de su madre Kamala, una psicoanalista hindú quien por los años sesenta conoce a Torcuato Di Tella, padre del realizador, con quien contrae nupcias. Esta herencia hindú que el realizador posee se presenta como un misterio para él, un espacio fragmentado, fisurado, sin duda incompleto, y sobre esta vacilación nace una travesía que en su discurrir se transformarán en dos o tres. Algunos de estos viajes son reales, toman cuerpo en lo real -como el que va de la Argentina a la India o de Buenos Aires a Epuyen-, otros formarán parte del imaginario de quien relata su experiencia, aún aquellos viajes que, como veremos son de otros. Porque este relato toma, en algunas oportunidades de su viaje, atajos, y en estos atajos es donde se producen los encuentros entre subjetividades o si se quiere, historias personales afines. Tal es el caso del encuentro en Epuyen con Ramachandra Gouda, hijo adoptivo de origen hindú de Ricardo Guiraldes, autor de Don Segundo Sombra, con quien la familia Guiraldes tuvo una disputa respecto de la herencia una vez fallecido el autor. En esta oportunidad, Di Tella tiene la posibilidad de reconstruirse como hindú gracias a un otro, que toma momentáneamente en el relato, el rol de intruso por él. Así en lo impensado se encuentran vínculos, a veces entre personas, a veces entre personajes figurados como el que se establece entre Segundo Sombra y la imagen de un guru indú. Pero el recorrido nace en primera instancia en el deseo de reconstruir a la madre como un espacio pleno, es decir, comprender quién fue Kamala, por qué reniega de su cultura y opta por vivir en occidente conformando una familia culturalmente distante a ella. Hurgando sobre esta figura, Di Tella encuentra huellas y rastros; las fotografías del pasado son una parte fundamental de las mismas pero no son las únicas. Objetos que el realizador -o protagonista- descubre junto a su pequeño hijo Rocco encerrados en un viejo arcón, casi simulando ser un tesoro a la espera de ser encontrado, testimonios de su padre, de artistas que la conocieron como Marta Minujín o familiares maternos distantes que el realizador desconoce completamente pero con los que posteriormente entablará lazos sólidos. Paulatinamente en el armado que estas piezas van esbozando, comienza a vislumbrarse otro viaje, más íntimo y que implica la reconstrucción de sí, de ese entenderse a sí mismo como sujeto pleno, sin costuras. Pero este trayecto no tiene otra opción que el ser oscilante y la imagen da cuenta de ello en sus idas y vueltas en el tiempo, en el pasado que solo puede expresarse como un resto (Kamala es hablada por otros, ya sean objetos o personas, al igual que el autor es hablado por otros: "en el espejo podía ver el hindú que veían los otros), y en el futuro: el rostro de Rocco es más que elocuente en este sentido ya que su existencia exhibe una pertenencia que trasvasa la propia experiencia del realizador, aún aunque esta pertenencia resulte plagada de lagunas. Tal vez por ello la última imagen de Fotografías encierra en un mismo plano a Rocco en la India interactuando con un elefante. Como si en esa imagen pudiera vivenciarse cierto deseo de comunión entre dos continentes que conviven distanciados. De esta manera se teje este maravilloso relato intimista y personal que logra, entre fisuras y costuras, transformarse en una verdadera odisea y en un film pleno.